jueves, agosto 25, 2016

La silla

En esa silla me quieres sentar,
en esa que quiero olvidar,
el puesto que voy a detestar,
quiero vaciar esa silla , de mi ser y del tuyo,
y empezar a caminar ,
necesito olvidar su existencia
sin comprender nada más,
como cuándo estaba debajo de nuestra mesa,
la usábamos con felicidad,
o cuando en ella te sentabas mientras cerrabas tus parpados
y no recordábamos el tiempo ni la muerte
ni el sol,
ni la lluvia,
ni la luna,
ni el viento,
ni aquello que sostenía aquella silla que alguien debe ocupar
no hay que espaciar la búsqueda,
sólo debo hallar el hacha y partirla a la mitad,
pero en esa silla te bese y te ame,
me hiciste olvidar este mundo ,
esa silla a veces fue una cama y otras veces, un mundo entero para andar,
otras veces esa silla fue una mesa y cuantas cosas más
a veces un salón de baile,
con tu música sin la mía,
o al revés,
sin saber de donde provenía esa madera
ese cuero,
ese clavo que unió a esa silla,
sin saber porque llegó
pero sí porque se irá
nadie debe ocupar una silla por ocupar,
se sienta uno para descansar, para reír, para comer, para trabajar,
no por ocupar,
tus parpados, no se cierran por parpadear,
ni tus labios, para no hablar,
ya que no viendo y hablando hacen mas que estar,
si me siento en esa silla es con tus nalgas sobre mis piernas
y mis brazos envolviendo tu cuerpo,
mi alma enjugándose con la tuya,
mis manos recorriendo de tu cintura hasta tu cabellera,
sin saber como me quitas la respiración con tus ojos o con tu lengua,
así si se ocupa una silla,
sino no ,
sino que desaparezca que no quiero honor, ni lugar, ni trono, ni sitial, ni butaca, ni banco, ni nada que se parezca,
sólo quiero yo ser tu silla y olvidar lo demás. 
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